9 agosto, 2011

La Sexualidad en la Tercera Edad o Vejez ha sido un tema lleno de tabús. El Médico José – Ramón Navarro, Colaborador experto en Infoelder, nos explica en una serie de capítulos las preguntas frecuentes y detalles de este importante aspecto de la vida.

No parece que haya una conciencia social clara de lo importante que es para la salud física y mental el desarrollo y práctica de la vida sexual, al menos para esa gran mayoría que no se ha visto precisada de sublimar lo que en principio aparece como mero instinto.
 
El área de comportamiento sexual del ser humano es tan desconocida que todavía sigue primando la anécdota sobre el conocimiento científico de la materia. Y si ello es bien cierto para cualquier edad considerada, lo es particularmente en lo que se refiere a las personas mayores: la mera consideración de manifestaciones sexuales de cualquier clase o tipo es sistemáticamente negada y, en su caso, rechazada o dificultada por gran parte de la sociedad.
 
Esta postura negativa es la misma que adopta el sanitario práctico, que deja universalmente en blanco un presunto espacio de la Historia Clínica destinado a recoger los pertinentes datos referentes a la actividad sexual del mayor que ahora se encuentra a sus cuidados. Esta omisión suele obedecer a una de estas tres causas insertas en el ánimo del facultativo:
1. Porque cree que los ancianos son seres asexuados, inactivos en esta faceta de su fisiología;
2. Porque sufre el pudor de formular las referentes preguntas;
3. Porque teme ser consultado en esta rama de la práctica médica y no saber responder adecuadamente a unas determinadas cuestiones que pudiera plantearle su paciente.
 
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Pero puesto que no podemos ignorar el envejecimiento de la población de los países industriales, estamos obligados a revisar la ya difundida “cultura de la senilidad”, que integra en su seno la variable de una sexualidad que no se ha extinguido sino que, sencillamente, ha sufrido una transformación: en una sociedad que envejece la sexualidad sigue conservando una dimensión afectiva, sentimental y, sin duda, relacional.
Con todo, hay que huir de los errores que acechan al que se acerca al tema sin la suficiente seriedad y adecuado conocimiento: se corre el peligro de querer convertir al anciano en un joven falso y, desde luego, imposible, aplicándole mitos y prototipos sexuales modelos de prestación y de eficiencia operativa; concepto poco menos que antitético de la antigua opinión sustentadora de la asexualidad de la ancianidad. La realidad es otra: entre la negación de la sexualidad y la impuesta imaginativamente al anciano existe una actividad en la que los componentes físicos, psicológicos y sociales se imbrican armoniosamente entre sí creando un tipo específico de sexualidad propio de esta etapa de la vida.
Antes de seguir adelante detengámonos unos momentos en clarificar lo que se entiende por sexualidad, especialmente en lo que se refiere a la fisiología de aquélla en la vejez. No se nos escapa que el término sexualidad no tiene el mismo significado para distintas personas y apenas encontramos a quien es capaz de asumir y definir lo que es la sexualidad saludable en la ancianidad, por lo que exponemos lo que por salud sexual geriátrica entiende Maslow, verdadero experto en la materia: “es la expresión psicológica y compromiso que requiere la mayor cantidad y calidad de comunicación entre compañeros, en una relación de confianza, de compartir, de amor y placer, con o sin coito”. De modo que en la vejez el concepto de sexualidad se basa fundamentalmente en una optimización de la calidad de la relación, más que en la cantidad de ésta. Y así, este concepto se debe entender en una forma amplia, integrando en él el papel que juegan los factores psicológicos, muy por encima de los valores físicos, cuales son la personalidad, el género, la intimidad, los pensamientos, los sentimientos, las distintas jerarquías de valores, las afinidades, los intereses, etc.
 
Parece oportuno que para rematar este breve capítulo, insertemos –a modo de amplio pie de página- los conceptos que giran alrededor de la sexualidad en el departir de la comunicación social cotidiana. Estos conceptos los hemos tomado del libro de E. Miret Magdalena titulado “Amor y Sexualidad” :
 
SEXUALIDAD HUMANA: Es una pulsión que contiene un enorme depósito de energía vital, que tiende a la fusión física y psíquica con otro ser complementario (que generalmente es del otro sexo); pulsión que existe independientemente del deseo de reproducción, interpenetrándose en esa pulsión estrechamente lo psíquico y lo físico, como dos caras de una más profunda realidad…
 
EL EROTISMO: Lo que desarrolla el sentido del eros. Éste es un instinto de vida, o mejor, pulsión de vida. Es un instinto primario cuya finalidad es promover unidades cada vez mayores y desarrollándolas en el plano vital, no encerrándose en sí mismo.
 
LO OBSCENO: Es lo que se refiere al sexo en el puro sentido físico-mecánico del mismo. Le falta lo más importante: lo que le acompaña y le da esa tónica de amor, de ternura, de cariño y desprendimiento hacia el otro, así como de confianza.
 
Escrito por: José Ramón Navarro
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